Odiaba cada vez que se me acercaba, siempre con esa expresión de juzgar cada pincelada que hacía. Solamente para decirme; "Hacé una escala de grises"
Uf, era demasiado chica para entender.
Por eso me juntaba con los fumadores de la clase. Nos sentábamos horas en las escaleras del pasillo riéndonos de la diminuta presencia de "la reina" o su peluca. Ellos se reían de cosas que no entendía pero yo me reía igual.
El tiempo desaparecía mientras Noelia Curvas y Pedro Marciano hablaban con quien se habían acostado. Como algo muerto siempre presente Marta Depresión esperando su momento para tirar alguna frase depresiva. Martín Rarito estaba con los auriculares puestos y murmuraba alguna canción. Yo escuchaba todo y jugaba al tetris.
Ahora solamente podría llevarle flores a la tal mamá de Narosky, tal vez al cementerio. Sin embargo tenía razón... me faltaban muchas escalas de grises.