No quería otra noche de invierno ahí, donde todos los miedos se concentraban en mi mente.
Yo sentía como si mi mayor logro era saber que me iba a despertar y ver la realidad en la que estaba. Entonces me gustaba hablar de drogas, muerte y espíritus.
Es verdad que la mente puede cambiar y el resto. Hoy todo lo que necesito está ahí siempre.
La forma en la que hablas, la forma en que ves las cosas y la forma en que haces.
Estoy completamente segura que así se siente el amor.